Te llaman a una reunión. "Es una conversación rápida." Cinco minutos después, estás fuera de la empresa. Y en medio del shock, aparece una cifra encima de la mesa: tu indemnización.
La mayoría de personas no sabe si ese número es correcto. Y precisamente por eso, muchas aceptan menos dinero del que realmente les corresponde.
Cuando te despiden, la dificultad para actuar bien no viene solo de no conocer la ley. Viene de cómo te sientes en ese momento:
Las empresas sí. Y esa diferencia importa.
Porque pequeños detalles pueden cambiar miles de euros:
Es más común de lo que parece. Firmas sin revisar, no calculas el finiquito, no entiendes el documento, o piensas que "será correcto porque viene de RRHH".
RRHH trabaja para la empresa. No para ti. Eso no significa mala fe. Significa que debes entender los números antes de aceptar nada.
La mayoría de calculadoras online parecen hechas hace 15 años. Son difíciles de entender, lentas, llenas de publicidad, o te piden registrarte antes de darte el resultado.
Y cuando estás pasando por un despido, lo último que quieres es dejar tu email, recibir llamadas, o sentir que están intentando venderte algo.
Queríamos algo distinto: rápido, moderno, privado y fácil de usar. Sin registros. Sin formularios eternos. Sin guardar tus datos.
Solo introducir la información necesaria y entender, en segundos, cuánto podría corresponderte. Porque antes de negociar, firmar o decidir nada, necesitas algo básico: claridad.
No. Pero sí puede ayudarte a:
Y eso ya cambia mucho.
Porque una conversación de 10 minutos puede afectar a meses, o años, de estabilidad financiera.